10 mitos sobre salud bucal que NO son ciertos

19.04.2017

Venimos de Semana Santa dispuestos a desmentir 10 de los mitos más extendidos!! Sabías que...?

 

 

Mito 1. Los tratamientos de mantenimiento me desgastan los dientes

Muchos creen que el cráneo o el codo son las estructuras más duras del cuerpo humano pero, a pesar de la clara consistencia que presentan, la parte más resistente y dura del cuerpo es el “armazón” que recubre el diente, es decir, el esmalte dentario. Las actuaciones profesionales de limpieza y tratamiento de las enfermedades de las encías no perjudican ni dañan su estructura. Los mantenimientos periodontales son indispensables para el paciente con periodontitis, puesto que es necesario eliminar los depósitos de placa bacteriana y cálculo con periodicidad y regularidad para evitar la recaída y progresión de la enfermedad. Este tratamiento continuado no tiene repercusión, ni produce desgaste del diente; en cambio sí existen algunas prácticas o hábitos que tienen implicaciones para la salud de los dientes a largo plazo como:

 

- Cepillarte los dientes con mucha fuerza o con un cepillo de cerdas duras.

- Morder los lápices o las uñas.

- Beber refrescos (gaseosas, sodas).

- Usar los dientes como herramienta para abrir botellas o romper cosas extremadamente duras….

 

Mito 2. Los implantes de titanio se pueden rechazar
Los implantes dentales están fabricados de titanio quirúrgico, material que es absolutamente biocompatible y que tiene la capacidad de integrarse en el hueso, siendo muy bien tolerado por los tejidos blandos. No es un material nuevo; de hecho, se viene usando desde hace varias décadas en Medicina en forma de válvulas cardíacas, placas, tornillos y prótesis.

 

El titanio es un metal que no ha demostrado ninguna reacción tóxica ni irritativa sobre los tejidos vivos. Hasta la actualidad, no se ha identificado rechazo biológico de un paciente hacia un implante. Si bien es cierto que pueden producirse fracasos en la oseointegración (proceso por el cual el implante se fija al hueso), éstos suelen ser escasos y están detrás de infecciones, condiciones biológicas de la zona operada o el exceso de carga o fuerza no adecuada. De todas formas si un implante fracasa (por el motivo que sea), una vez retirado y transcurrido el periodo de curación de los tejidos, puede ser reemplazado y tener una oseointegración exitosa.

 

Mito 3. No es piorrea, es periodontitis
De forma coloquial se utiliza el término piorrea para referirse a las enfermedades que afectan al tejido de soporte de los dientes. Es un término usado comúnmente entre la población, pero es más correcto y recomendable sustituir éste por el término periodontitis, que es el empleado por los profesionales de la odontología y que alude a una infección/inflamación profunda de la encía y el resto de tejidos que sujetan el diente.


Mito 4. Cuanta más espuma hace el dentífrico, más limpia
La mayoría de las pastas dentales contienen en su formulación básica espumantes, junto a otros productos. La función de estas sustancias es la de proporcionar una agradable sensación en la boca durante su uso.  Pero lo que realmente asegura una limpieza adecuada de los dientes y elimina la placa bacteriana es el uso adecuado y eficaz del cepillo. La efectividad en la higiene bucal no  depende tanto del agente espumante, sino de otros componentes que se incorporan en la pasta y, sobre todo, de la técnica empleada. La duración del cepillado y el método empleado son claves para una buena limpieza.

Mito 5. El tratamiento periodontal no sirve para nada porque voy a perder los dientes igual que mis padres
Las enfermedades periodontales provocan pérdida de hueso alrededor de los dientes. Si bien es cierto que, sin el tratamiento adecuado, los dientes comienzan a moverse y se pierden, es importante saber que el tratamiento de la periodontitis es altamente eficaz, predecible y fiable, manteniendo los dientes en la mayor parte de los casos. Se puede, por tanto, evitar la pérdida ósea y en algunos casos, incluso, regenerar parte del hueso perdido con técnicas regenerativas.

 

Mito 6. El colutorio… cuanto más pica, más cura
Muchas personas creen que un enjuague bucal fuerte o con mucho alcohol es mejor para la salud de las encías. Los enjuagues con un alto contenido en alcohol no son necesariamente más eficaces y pueden producir sequedad de los tejidos orales, al modificar la cantidad y calidad de la saliva. El uso adicional de estos productos colaboran en la higiene oral, pero nunca sustituyen al cepillado. Los enjuagues por sí solos, en ausencia de cepillado o con un cepillado rápido, no tienen
efecto o eficacia suficiente para el control de la placa bacteriana. Si su dentista o especialista creen necesario el uso de un colutorio, le recomendarán uno adecuado a sus necesidades individuales. Es conveniente que dispongan de evidencia científica, como garantiza el sello SEPA.


Mito 7. La halitosis es por problemas digestivos
La halitosis, o mal aliento, se origina en un 85-90 % de las veces en la cavidad oral. El mal olor procede del efecto de las bacterias anaerobias que hay en la boca, que son capaces de degradar productos de la alimentación. Una higiene bucal deficiente, la existencia de enfermedades periodontales, la acumulación de bacterias y la putrefacción de restos de comida son, entre otros, factores de riesgo para causar halitosis. El origen lingual de la halitosis es el más frecuente en caso de ausencia de enfermedad en las encías; por eso, es necesario también cepillar la lengua. Así que si estás preocupado por tu halitosis, antes de pensar en visitar a distintos especialistas médicos, te recomendamos una evaluación del estado periodontal por parte del dentista.

 

Mito 8. Las limpiezas periódicas de boca sustituyen el tratamiento periodontal
El tratamiento periodontal no es solamente una limpieza de boca, sino una actuación médica individualizada según la situación de cada paciente en un momento concreto. El periodoncista,, instaurará el protocolo más idóneo, supervisará la evolución y las necesidades especificas. No solamente es importante la eliminación de los depósitos de placa y cálculo, sino el control de la enfermedad, detectando así la presencia de inflamación, sangrado y progresión. Una vez estabilizada la patología, será necesario establecer con qué frecuencia se debe realizar el mantenimiento que se definirá para cada caso también, de forma particular; suele oscilar entre una visita cada 3 o 6 meses, en función de una serie de factores individuales como: el grado de enfermedad, los factores de riesgonasociados como diabetes y tabaco, entre otros, y la eficacia en las tareas de higiene oral.

 

Mito 9. Ya me cepillaré por la mañana…
Al dormir se produce menos saliva,
y el movimiento de nuestra lengua, mejillas y labios es menor. Esta situación favorece el crecimiento de las bacterias causantes de la caries y de las enfermedades de las encías. La saliva es un componente natural de nuestro cuerpo que tiene la función de regular el pH y neutralizar los ácidos generados por la fermentación de los alimentos; es decir, que la saliva protege nuestros dientes, defiende la cavidad oral de la infección bacteriana y ayuda a la remineralización dentaria, gracias a su contenido en calcio y fosfatos. Desde que nos acostamos hasta el día siguiente, tras el desayuno, pueden transcurrir más de 10 horas; como consecuencia de la disminución de producción de saliva durante la noche, nuestra boca está más desprotegida y las bacterias pueden adherirse más fácilmente a nuestros dientes. Por ello, es absolutamente necesario limpiar cada diente meticulosamente antes de dormir.

 

Mito 10. Mascar un chicle puede sustituir la higiene bucal
La acción de mascar produce un efecto de arrastre y un aumento de la salivación, que son acciones muy beneficiosas para la salud bucal. La acción de mascar chicle contribuye a la eliminación de la placa en más del 50% del índice inicial y duplica el flujo de saliva. Masticar chicle es un fuerte estímulo para la secreción de bicarbonato sódico en la saliva; esto eleva el pH en la placa, neutralizando los ácidos y favoreciendo la mineralización del esmalte de los dientes. Sin embargo, no se puede considerar que esta acción sustituye a otras acciones básicas que componen la higiene bucal diaria.
 

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